LA BIBLIA DEJA EN CLARO QUE DIOS HIZO TODO MUY BIEN. PUES, ¿POR QUÉ EXISTEN LOS TERREMOTOS?

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El apóstol Pablo escribió:

Porque la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de Aquél que la sometió, en la esperanza de que la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creación entera gime y sufre hasta ahora dolores de parto. (Romanos 8: 20, 21 NBLA)

El libro de Génesis nos muestra que por causa de la rebeldía humana contra Dios, Él sujetó a nosotros y a toda la creación a “vanidad” – muerte y falta de sentido. Nuestro pecado es la razón por la que hay muerte, dolor y sufrimiento en la creación. Esa es la razón de la existencia de los terremotos.

¿EL TERREMOTO ES CULPA DE LOS QUE LO SUFREN?

En una ocasión Jesús, habló de acontecimientos trágicos en su propio día:

En esa misma ocasión había allí algunos que contaron a Jesús acerca de los Galileos cuya sangre Pilato había mezclado con la de sus sacrificios. El les respondió: “¿Piensan que estos Galileos eran más pecadores que todos los demás Galileos, porque sufrieron esto?

Les digo que no; al contrario, si ustedes no se arrepienten, todos perecerán igualmente.

“¿O piensan que aquellos dieciocho, sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, eran más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Les digo que no; al contrario, si ustedes no se arrepienten, todos perecerán igualmente.” (Lucas 13: 1 al 5)

NO, EL TERREMOTO ES CULPA DE LA PECAMINOSIDAD DE CADA PERSONA QUE VIVE Y HA VIVIDO SOBRE LA TIERRA. Y NOS HA LLAMADO A TODOS AL ARREPENTIMIENTO.

Entonces, ¿qué significa para mí?

El libro de Apocalipsis, al describir varios eventos temibles conocidos en toda la historia, agrega:

El resto de la humanidad, los que no fueron muertos por estas plagas, no se arrepintieron de las obras de sus manos ni dejaron de adorar a los demonios y a los ídolos de oro, de plata, de bronce, de piedra, y de madera, que no pueden ver ni oír ni andar.

Tampoco se arrepintieron de sus homicidios ni de sus hechicerías ni de su inmoralidad ni de sus robos. (Apocalipsis 9: 20, 21) Tanto los terremotos como las pestes, son llamados de Dios al arrepentimiento – para todos nosotros que recibimos noticias de ellos. Para los que tienen oídos para oír, los juicios diarios de la vida nos recuerden que finalmente todos nos presentaremos ante Dios para juicio. La muerte de Jesús era juicio por nuestros pecados y confiar con nuestras vidas en lo que Jesús hizo para nosotros es la única – y la perfecta – salida del juicio final.

Finalmente, los desastres son oportunidades para ser embajadores de Dios. Así que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe. Gálatas 6:10

FRANCES COOK
ADMINISTRADORA PROGRAMA CAT
PROFESORA CEP

Author: IACH

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