¿Qué tiene ver Dios con mi guión de cine?

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Hace algunos días atrás una gran amiga mía me contaba cuán duro ha sido para ella darse cuenta que el amor de pareja no era como las películas le enseñaron. Que todo lo que absorbió, escucho y cantó junto a La Cenicienta, Bella, o Blancanieves, no fue más que una versión idealista e irreal de lo que años más tarde le esperaba.

Mi desilusionada amiga me decía también que ha sido un proceso doloroso y extraño el darse cuenta que ese anhelo de amor profundo e intimidad, jamás lo llenaría el compañero a quién ya había escogido para el resto de su vida.

Balde de agua fría. ¿Y ahora qué? ¿Cómo podrá sacar esas ideas de su cabeza cuándo lleva incorporando información errada desde los 6 o 7 años de edad?

Es que no sólo los padres son una gran influencia para el ser humano, también lo son estas historias las cuales están muy lejos de ser sólo parte de un momento entretenido.

Uno de los grandes expertos en este tema, Robert Mckee, lo dice de esta forma: “Una historia desvela experiencias humanas universales…Las historias no son una huida de la realidad sino un vehículo que nos transporta en nuestra búsqueda de la realidad, nuestro mejor aliado para dar sentido a la anarquía de la existencia. Necesitamos verdaderas sátiras y tragedias, dramas y comedias que iluminen los oscuros rincones de la mente humana y de la sociedad.

Toda película, desde la más superficial hasta la más compleja nos cuenta una historia, pero también nos transmite una idea o una “verdad”. Esta “verdad”proviene del punto de vista de su autor, o sea de sus anhelos, temores, experiencias y creencias y será recibida por millones de personas en el mundo. Estas personas, en casi un acto sagrado, se sentarán en un salón oscuro frente a una imponente pantalla gigante (siendo todos desconocidos entre si), y pondrán al servicio sus sentidos y concentración para recibir la historia de este ser humano.

Bueno, ¿y qué tiene que ver Dios en este tema? Mucho más de lo que podríamos imaginar. No importa si el escritor es un ateo militante o un ferviente cristiano, cada una de sus historias contarán de forma incompleta, parcial y muchas veces errática, aspectos de la verdad del ser humano y de Dios mismo. Dios está en cada guión que se ha escrito a lo largo de la historia, porque provienen de seres creados a Su imagen y semejanza que cuentan con un inconsciente colectivo que reúne los mismos anhelos de eternidad y sentido. Pero Dios estarán o sólo en el contenido de su obra, sino también en la forma en que ésta será contada.

Según Christopher Vogler autor del clásico libro “El Viaje del escritor”: Todas las historias están compuestas por unos pocos elementos estructurales que encontramos en los mitos universales, los cuentos de hadas, las películas y los sueños. Comúnmente se los conoce por el nombre de el viaje del héroe. En este viaje, el héroe se encuentra en su “mundo ordinario”, recibe un “llamado a la aventura”, el cual en primera instancia decide rechazar, pero al encontrarse con “el mentor”decide dar el paso (Fin del primer Acto). Luego de pasar “el umbral”se encuentra con múltiples enemigos, pruebas y aliados, hasta llegar al “calvario”, donde luego de sufrirlo recibe la “recompensa”(Fin del segundo acto). Finalmente toma el camino de regreso donde experimenta la “resurrección”y retorna a su mundo (Fin del tercer acto y de la historia).

¿No es esta estructura la misma que conocemos en el mensaje del evangelio? Jesús, el gran Héroe, acepta el llamado a la aventura, sale de su mundo ordinario y emprende el viaje para redimirnos de nuestro pecado mediante su obra de amor sacrificial. Luego de sufrir y tener que pasar por muchas pruebas, se encuentra con el verdadero Calvario para luego resucitar y regresar junto al Padre.

El mensaje del Evangelio está detrás de cada guión escrito, aunque el autor no se dé cuenta.

Y ¿qué tiene que ver Dios en mi guión de cine? Mucho más de lo que yo puedo imaginar. Al conocer el amor y misericordia de Dios a lo largo de mi vida, no puedo sino escribir sobre esto para que otros lo conozcan. Conocer a Dios y Sus profundidades amorosas y sublimes, ser literalmente rescatada de una vida sin sentido y destinada a la autodestrucción, es un regalo inmerecido que no puede ni quiere quedar sólo para mí. Cada día me siento impulsada a entregar este Amor, ponerlo en palabras, imágenes e historias donde otros descubran quiénes son ellos y Quién es REALMENTE Su tierno Creador.“…El amor de Cristo nos obliga”(2 Cor 5:14), Su amor me impulsa a escribir. Me alienta recordar que el mejor Guionista que ha existido, el Autor de la única historia perfecta es y será por siempre mi inspiración.

Mi anhelo finalmente es que, tanto mi desilusionada amiga como cualquier otra persona que reciba mis historias, sepa que el Verdadero Príncipe azul sí existe, que vino en Su caballo a rescatarnos de nuestro sueño y con un dulce Beso nos despertó para siempre.

Author: IACH

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