¿Es compatible ser joven y cristiano radical a la vez?

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Los jóvenes no somos capaces de ser cristianos radicales por nuestra propia cuenta, no es nuestra capacidad, es lo que Jesús hace en nosotros, solo si permanecemos en la vid como consecuencia daremos fruto. ¡Necesitamos Su Espíritu! Nada más.

¿Es compatible ser joven y cristiano radical a la vez?

Algo compatible es aquello que tiene la capacidad para estar junto a otra cosa. Un joven es aquella persona que tiene poca edad. Cristiano es aquel que sigue a Cristo. Radical es aquello que se produce de forma total y que no admite términos medios.

¿Una persona de poca edad tiene la capacidad para seguir a Cristo de manera completa?

Nicolás Hugo López AlarcónNo, no es compatible ser joven y cristiano radical a la vez. Una persona de poca edad no tiene la capacidad para seguir a Cristo de manera completa. Ni sus fuerzas, ni su interés ni aun su disciplina son suficientes para asumir el costo de negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguir a Jesús. Su sabiduría es demasiado poca como para decidir por perder su vida por el evangelio en vez de ganarla, su madurez no alcanza para llevarle a mirar las cosas del cielo en vez de las de la tierra, su poca experiencia lo hará buscar la añadidura en vez de buscar el Reino.

Aunque duela admitirlo y moleste reconocerlo, esta es la realidad, y no solo es la de los jóvenes, sino de todo hombre y mujer, de todo niño y anciano, todos somos demasiado débiles, necios, flojos e inmaduros como parar ser capaces de seguir a Cristo.

Todo estamos en la misma condición caída, para nosotros es imposible, nuestras buenas obras son trapos sucios delante de Dios, nuestras apariencias religiosas no lo impresionan, nuestra conducta moral no alcanza, la vara está puesta demasiado alto.

Si existiese gente que estuviese a la altura de ser llamada al discipulado, dentro de ella estarían en primera fila los fariseos, ellos se sabían la Ley “al revés y al derecho”, sus comportamientos eran intachables, cumplían con todos los requisitos al parecer necesarios. ¿Qué más se podría pedir? ¿No eran ellos los únicos que parecían tener toda la capacidad para algo tan radical como seguir al Cristo? ¿No eran lo suficientemente sabios, fuertes, apasionados y maduros para hacerlo?

No, no lo eran, Jesús mismo fue quien lo dijo. ¿No está siendo demasiado exigente con nosotros? Quizás sí. ¿Nos queda alguna esperanza luego de compararnos a tales santurrones? Esa es la buena noticia.

Si existiese gente que no estuviese a la altura de ser llamado al discipulado, dentro de ella estarían los que serían apóstoles, ellos no se sabían la Ley “al revés y al derecho”, sus comportamientos no eran intachables, no cumplían con los requisitos al parecer necesarios. ¿Qué menos se podría pedir? ¿No eran ellos los únicos que parecían no tener la capacidad para algo tan radical como para seguir al Cristo? ¿No eran lo suficientemente “charchas” como para hacerlo?

Sí, sí lo eran, pero Jesús a ellos llamó, a simples pescadores y mal mirados cobradores de impuestos. Cristo vino como médico a los enfermos, como salvador a los pecadores y como maestro a los que son como niños, con ellos estuvo y compartió, no le importó que lo llamaran “glotón y borracho”, vino como siervo a lavar los pies de sus discípulos y como pastor a dar su propia vida por sus ovejas.

Fue Dios quien se hizo hombre, Él fue quien se ensució los pies con tierra, quien vivió perfectamente, quien enfrentó toda tentación existente, quien sufrió la muerte en la cruz, quien recibió la maldición por nuestro pecado y quien fue desamparado recibiendo el castigo que nosotros merecíamos.

Fue Jesús quien como Hijo de Dios reveló al Padre de manera plena a quienes él quiso. No lo hizo con los incrédulos ni tampoco con los “sabelotodo”, sino que con quienes solo fuesen a él con fe.

Esto se llama gracia. Cristo reina sobre todo y todos, de él es la tierra y su plenitud, no tenemos nada para entregarle que él ya no tenga. Solo nos queda rendirnos, reconocer su señorío y seguir su llamado irresistible de relacionarnos con él, conocerlo y deleitarnos bajo Su voluntad.

Los jóvenes no somos capaces de ser cristianos radicales por nuestra propia cuenta, no es nuestra capacidad, es lo que Jesús hace en nosotros, solo si permanecemos en la vid como consecuencia daremos fruto. ¡Necesitamos Su Espíritu! Nada más.

 

Nicolás Hugo López Alarcón
Estudiante de Derecho
10 años de participación en “ambiente cristiano”
Iglesia Anglicana La Trinidad

Author: IACH

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