¿Seré profesional y mujer virtuosa a la vez?

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Pilar Bunster es Trabajador Social y fue seleccionada entre los “1OO Jóvenes Líderes” de revista Sábado del El Mercurio el año 2012

Mujer virtuosa ¿Quién la hallará?
Creo que para toda mujer cristiana este es un proverbio que nos anima y nos pone una meta a seguir, pero también muchas veces se puede transformar en una carga más que una bendición.

Soy mamá de dos preciosas niñitas, esposa de un hombre que teme y goza del Señor y trabajo en una municipalidad en el área social. Veo todo lo que es Adulto mayor, Mujer, Personas con discapacidad y programas de atención especializada como maltrato, embarazo adolescente, buen trato familiar entre otros. Estoy a cargo de 140 personas y amo lo que hago. Soy asistente social de profesión.

Cuando decidí estudiar esta carrera me imaginaba toda mi vida con los pies en el barro ayudando a la gente más necesitada a solucionar sus problemas, jamás me imagine de mamá y asistente social al mismo tiempo.

No es fácil ser profesional y trabajar día a día con la pobreza (material y espiritual), con la realidad más cruda de nuestro país, y al mismo tiempo preocuparte de tu familia, marido, hijas y de tu casa. Como que las mujeres en cierta manera nacimos con un sentimiento de culpa. Ahora, estoy volviendo de mi postnatal de seis meses y dejaré a mi pequeña Elisa al cuidado de mi nana y me iré a trabajar. Nada fácil, culpa de no estar en la casa. Sin embargo, considerando que soy una mujer que le gusta estar en todas y que Dios me ha dado dones de Misericordia, no puedo esconder ese corazón ferviente por el dolor ajeno.

Mi gran bendición es que trabajo porque me gusta más que primeramente por cubrir mis necesidades; al contrario de la mayoría de las mujeres de este país que lo hacen porque lo necesitan, porque son madres solteras y tienen que proveer a su hogar. Por esta razón quienes trabajamos en el área social sabemos que los subsidios o los bonos que se entregan a nivel de política pública siempre son girados a la madre antes que al padre, porque en la mayoría de los casos el dinero otorgado se invierte mejor en la familia y en las necesidades reales.

En la oficina de la mujer de la Municipalidad descubrimos que “si crece una mujer, crece una familia”. Si bien hoy está de moda el entregarle herramientas y apoyo a la mujer para que se libere y deje de estar oprimida por los hombres y por todo lo que la rodea, mi experiencia me ha mostrado todo lo contrario; que si solo trabajamos con ellas con el fin de empoderarlas, nos olvidamos de la familia, que es el fundamento de donde se basa nuestra historia. De alguna manera hay muchas que frente a la necesidad de emprender y tener un buen trabajo han olvidado esto, trayendo un problema aun mayor a sus corazones, como es la inseguridad, la soledad y el no sentirse valoradas.

Por otro lado, el trabajar con madres maltratadas que han vivido violencia intrafamiliar, me ha enseñado que para ayudarlas realmente no podemos trabajar solo con sus dolores, sino también en conjunto con su familia. Y es uno de los enfoques que debería tener en Chile la política pública: el trabajar también con los hijos que son testigos de la violencia, con los agresores, con el fin de ayudarlas a ellas rompiendo conductas, evitando así que sigan aumentando por ejemplo los femicidios. En el fondo lo que quiero decir, es que darle una ayuda real a la mujer sólo se logra trabajando también con su familia, va de la mano.

Dios me ha dado esta preciosa profesión del área social, pero las asistentes sociales tanto como los psicólogos nos quedamos cortos a la hora de intervenir si no buscamos a Cristo en todo lo que hacemos. EL consuelo, el perdón y la sanación vienen de Él y nosotros solo tenemos que dejarnos usar.

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Como profesional, el involucrar a la familia en lo que Dios ha puesto en nuestro corazón es el secreto para poder cumplir los sueños de Él. En mi caso, mi marido y mis hijas son tan parte de mi pega como yo. Conocen lo que hago, se alegran con mis alegrías y mis logros, se entristecen con los casos que veo a diario y se conmueven con la pobreza al igual que yo.

Pensando en cómo comencé este texto, donde la pregunta es “Mujer virtuosa ¿Quién la hallara?”, la respuesta es entender que es Dios quien nos halló primero y es Él quien hará de nosotras un diamante precioso, nos pulirá y hará que brillemos. Proverbios, después de decir todo respecto a la mujer virtuosa, termina entregándonos la clave de esto: “La mujer que teme al Señor, esa será alabada”. Por esto sólo pienso en el buscar más y más de Él, para que muchos lo conozcan y sean sanados, consolados y liberados.

Maria del Pilar Bunster
34 años
Trabajador Social
Iglesia La Trinidad

Author: IACH

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